La eficacia de la solicitud de pasaporte como acto de voluntad de conservación de nacionalidad.

Pérdida de la nacionalidad. Artículo 24.3 CC. La solicitud de la renovación de pasaporte realizada en el Consulado de España, antes de que transcurra el plazo de tres años desde la mayoría de edad del interesado, debe ser considerada como declaración de voluntad de querer conservar la nacionalidad española.
La eficacia de la solicitud de pasaporte como acto de voluntad de conservación de nacionalidad.
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@martinezcastan5

Colaborador de la Redacción editorial @martinezcastanedamonica,

El artículo 24.3 del Código Civil español dispone:

«Los que habiendo nacido y residiendo en el extranjero ostenten la nacionalidad española por ser hijos de padre o madre españoles, también nacidos en el extranjero, cuando las leyes del país donde residan les atribuyan la nacionalidad del mismo, perderán, en todo caso, la nacionalidad española si no declaran su voluntad de conservarla ante el encargado del Registro Civil en el plazo de tres años, a contar desde su mayoría de estado emancipación«.

Antes de la introducción de este epígrafe, la redacción previa del artículo 24 del código Civil en la Ley 18/1990 y que se mantuvo hasta el año 2002, permitía una perpetuación de estirpes indefinidas de descendientes de españoles en el extranjero por ser el ius sanguinis” el criterio principal para la adquisición de la nacionalidad española de origen. Los hijos de españoles podían continuar siendo españoles, aunque no mantuvieran ninguna vinculación con España, salvo que renunciaran expresamente a la nacionalidad.

El conflicto que resuelve esta sentencia surge cuando una ciudadana de doble nacionalidad española y colombiana, residente en Colombia, que había adquirido la nacionalidad española por ser hija de española, ambas nacidas en ese país y que había solicitado un pasaporte con 21 años de edad en el Consulado de España en Bogotá; acude cinco años después a dicha Oficina Consular para solicitar la renovación del mismo. Dicho trámite le es denegado por el funcionario consular al considerar que la interesada ha perdido la nacionalidad. En ese momento se le abre expediente gubernativo de pérdida de nacionalidad, cuya resolución recurre la interesada, consiguiendo una sentencia favorable del Tribunal de primera instancia.

La Dirección General de los Registros y del Notariado recurre la sentencia ante el Juzgado de Primera Instancia y la Audiencia Provincial de Madrid le da la razón, la demandante apela en casación.

En la sentencia que nos ocupa, el Tribunal Supremo admite en casación el Recurso contra la resolución de la Audiencia Provincial con base en la vulneración de los arts. 14 y 25.1 CE, 24.3 CC y 226 del Reglamento del Registro Civil y del principio de legalidad, por considerar que la sentencia recurrida impone exigencias «extra legem«, al haberse requerido que la declaración de conservación de la nacionalidad española deba ser explícita.

La sentencia no pone en duda que se pueda producir una pérdida de la nacionalidad “ex lege” si no se realiza la declaración de conservación, pero examina si efectivamente se han impuesto requisitos “extra legem” y por tanto si se ha vulnerado el derecho de la demandante al exigir formalismos no requeridos en la Ley.

El contenido actual del art. 24.3 del CC, no contempla que la declaración de querer conservar la nacionalidad deba realizarse «expresamente» y el Tribunal Supremo ciñéndose a la redacción literal del artículo, concluye que “Legalmente, por tanto, la declaración de conservar no está sujeta a una forma solemne y, de acuerdo con la teoría general de las declaraciones de voluntad, en ausencia de norma que imponga determinada solemnidad, no se ve inconveniente para admitir que la voluntad se manifieste de manera indirecta a través de un comportamiento concluyente”

De esta manera, el Tribunal dispone que el procedimiento establecido de declaración expresa de conservar la nacionalidad española del hijo de un español nacido en el extranjero tras cumplir la mayoría de edad, ya no es la única manera para conservar la nacionalidad, pudiendo darse por válido otro acto que ponga de manifiesto la voluntad inequívoca de querer ser español como es la renovación de pasaporte.

Como comentario final, la sentencia hace referencia al hecho de que el órgano que recibe la solicitud del pasaporte es el mismo que debería practicar la declaración de conservación de nacionalidad en el caso de que fuera expresa.

Esta sentencia y especialmente este comentario final hacen reflexionar sobre varias cuestiones:

La primera es que, aunque es cierto que existe identidad orgánica en la Oficina Consular, unidad que tramita los documentos de viaje y se encarga del Registro Civil, dichos procedimientos cuentan con distina dependencia funcional y  naturaleza. Por ello, con base en esta sentencia del Tribunal Supremo cabría analizar si se podrían invocar, para conservar la nacionalidad, otros actos realizados por los ciudadanos en sede consular que serian igualmente muestra de la voluntad de querer ser español como podrían ser el registro de matrícula consular o el depósito de voto.

La segunda es si la sentencia se puede interpretar como una llamada de atención al legislador, que en 2002 al redactar el artículo 24.3 omitió el adjetivo “expreso” en esta declaración, omisión que no conocemos si fue voluntaria o no, pero que tras la sentencia, supone una reducción de la eficacia del artículo 24.3 del Código Civil español.

 

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