«El Supremo absuelve a una jugadora en grupo de lotería que no compartió el premio especial a la fracción»

El Alto Tribunal ha considerado que la mujer no cometió delito de apropiación indebida por no repartir 1,17 millones porque no había pacto de asignación de cuotas del premio especial sino solo sobre el premio al número
«El  Supremo absuelve a una jugadora en grupo de lotería que no compartió el premio especial a la fracción»
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Judith Nieto Galende,
Colaboradora editorial.
Twitter: @judithng9

¿Compartir es vivir?

¿Es lo mismo compartir un número que compartir un premio?

La lotería no es sólo un juego. La lotería mantiene la esperanza viva de las personas.

Sin embargo, no son pocos los conflictos que se desatan  a causa de este juego de azar por su inherente relación con el dinero. Asimismo, se dice que en algunas ocasiones que la lotería une a las personas, porque ofrece la posibilidad de que varios amigos , familiares, o conocidos puedan compartir una pequeña «porción» de esa futura felicidad. Pero ¿qué pasa cuando una de las personas con las que creías que compartías uno de tus ansiados décimos de lotería decide cambiar de opinión y no compartir el premio?

Hace unos días la Sala Segunda del Tribunal Supremo absolvió a una mujer que había sido condenada a un año y medio de prisión por no repartir el premio extraordinario a la fracción de un número de lotería también premiado y que compartía con otras 5 personas. Concretamente el Alto Tribunal ha decidido que no se había cometido  un delito de apropiación indebida al entender que la obligación asumida con el grupo era la de compartir el número, pero que no había un pacto de asignación de cuotas sobre el premio a la fracción. No obstante, la Sala también ha considerado que los perjudicados por esta acción típica de la picaresca podrían acudir a la jurisdicción civil con  el objetivo de reclamar parte  de la  cantidad.

EL SUPUESTO DE HECHO

En el caso ventilado la recurrente se encargaba desde hacía 15 años de comprar varios décimos de Lotería Nacional que solía compartir con otras 5 personas en los sorteos de los jueves y los sábados. El procedimiento que acostumbraba a seguir era el siguiente:la acusada adquiría los billetes y los repartía entre los participantes con un recargo del 10%. Todo parecía que funcionaba perfectamente hasta que un día el dinero empezó a llamar a su puerta. De acuerdo con lo que tenían por costumbre, la recurrente adquirió en octubre de 2014 diez décimos de un número que resultó premiado con 30.000 euros por cada uno de los décimos. Además, en uno de los diez décimos recayó el premio especial a la fracción por valor de 1.170.000 euros.

Pero no sólo eso, sino que además antes del sorteo, celebrado el 24 de octubre de 2014, la acusada entregó aleatoriamente a dos personas del grupo los décimos del número 44.386 que, posteriormente, resultó premiado. Una vez celebrado el sorteo, repartió otros dos décimos a otras dos personas del grupo e informó del premio a otra, con la que jugaba el 50 por ciento de un décimo. Sin embargo, la acusada  se quedó con el premio especial.

Como consecuencia de estos actos, y de no informar del premio especial a sus compañeros de décimo con el objetivo de ser la única beneficiaria, la Audiencia Provincial de Alicante condenó a la mujer por un delito de apropiación indebida al entender que los tres participantes a los que no se les había repartido el décimo en el momento anterior sorteo tenían una cuota proporcional en los décimos no repartidos, incluido el que tenía el premio especial a la serie.

No obstante, la Sala Segunda a diferencia de la lo que dictaminó la Audiencia consideró   que la cuestión clave del caso residía en que en ningún momento “ se habían determinado las fracciones que correspondían a cada uno de ellos” y “sin que ninguno de ellos-los participantes en el juego tuvieran reservada en exclusiva una determinada fracción”.

Como se  explica en la sentencia  la jurisprudencia de la Sala en relación con el delito de apropiación indebida en premios de lotería requiere siempre  la determinación de cuotas. En este mismo sentido, el Supremo consideró que no se había determinado la asignación de cuotas respecto del premio especial a la fracción y por tanto, la acusada no podía ser condenada por un delito de apropiación indebida.  En palabras del Tribunal,“La recurrente cumplió con la obligación asumida, de repartir los décimos de los números de la lotería adquiridos, trasmitiendo a cada uno de los jugadores la parte que había comprado de acuerdo con la cantidad que cada uno había jugado, y lo hace incluso cuando sabe que está premiado

 

¿POR QUÉ NO SE TRATA DE UN DELITO DE APROPIACIÓN INDEBIDA?

El tribunal descarta por tanto el delito de apropiación indebida aunque indica que los hechos podrían haber encajado como delito de estafa. De igual forma, la Sala considera que los hechos pueden encajar en una posible reclamación de cantidad ante la jurisdicción civil.

¿QUÉ SE RECOGE EN LA JURISPRUDENCIA DEL TRIBUNAL SUPREMO CUANDO UNO DE LOS GANADORES DEL PREMIO NO QUIERE REPARTIR?

La respuesta a este interrogante nos las ofrece, entre otras, la sentencia del Tribunal Supremo, Sala Segunda,nº 119/2016 de 22 de febrero de 2016 :  sólo se ha de calificar “como un delito de apropiación indebida” cuando existe un pacto verbal o escrito entre cotitulares.

El delito de apropiación indebida aparece recogido en el artículo 253 del Código Penal . Este tipo de delitos los comete una persona, » cuando en perjuicio de otra, se apropia para sí o para un tercero, de dinero, efectos, valores o cualquier otra cosa mueble, que hubieran recibido en depósito, comisión, o custodia, o que les hubieran sido confiados en virtud de cualquier otro título que produzca la obligación de entregarlos o devolverlos, o negaren haberlos recibido”.  Por este motivo, la persona que compra y/o guarda el boleto se convierte en una suerte de depositaria o custodia del mismo y, una vez que lo cobra, su obligación se transforma como en el caso de la acusada en la de ser  la gestora del reparto y cobro de todos los premiados. De forma, que si ésta lo cobrara y se negara a repartirlo, en el caso de que se hubiese realizado un pacto previo acordando las cuotas o fracciones en las que se repartiría el premio ( cosa que no ha sucedido en este caso) la mujer habría incurrido en la comisión del delito que hemos mencionado

Para terminar, la sentencia incluye un voto particular de dos magistrados discrepantes que conlcluyen que el hecho de no existir asignación de cuotas no neutraliza el delito de apropiación indebida.

Según estos jueces, la condena debería mantenerse ya que el hecho de que en este caso no se hubiera determinado una asignación de cuotas para la fracción demuestra “ que todos tenían una expectativa común sobre un eventual premio especial que correspondiera a los décimos comprados, en proporción a su parte en la serie adquirida, y no precisamente los contrario, esto es, que el objeto del juego estuviera radicado en una fracción específica que precisamente es determinada después de que se conoce el premio especial y que es repartida a su conveniencia por la acusada, una vez que le consta, naturalmente, la concreta fracción premiada con más de un millón de euros”.

 

 

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